Sí, mi primera experiencia internacional fue en la capital guaraní. Se puede estar equivocado al pensar que Asunción nadie la elige como sitio turístico, como lo estuve antes de aterrizar en el Silvio Pettirossi, aeropuerto que recibe a miles de extranjeros por ser puente de conexión con las demás ciudades fronterizas de Argentina, Uruguay, Bolivia y Brasil.
Esta capital, donde los asunsenos tiene en su acento un "er" al finalizar cada verbo infinitivo, no es ajena a los lunares que tienen las demás ciudades del tercer mundo; división social, pobreza, atrasos en infraestructura, inseguridad, entre otros problemas que van acorde al modelo de un gobierno corrupto; palabra para nada ajena a nuestra realidad latina
Esta capital, donde los asunsenos tiene en su acento un "er" al finalizar cada verbo infinitivo, no es ajena a los lunares que tienen las demás ciudades del tercer mundo; división social, pobreza, atrasos en infraestructura, inseguridad, entre otros problemas que van acorde al modelo de un gobierno corrupto; palabra para nada ajena a nuestra realidad latina
Viajé a Paraguay por trabajo, más nada. Y no les hablaré de ello, este espacio es para la otra cara vivida. Muchos piensan que viajar es sinónimo de paseo, y no. Cuando hay una prioridad y responsabilidad de por medio, el viaje se torna hasta pesado y con poco tiempo para disfrutar de un destino y cultura que no conoces. Así me pasó. Pero aquí les cuento algunas de las anécdotas que tuve en mi periplo por uno de los dos países de Suramérica que no tiene mar.
1. Estuve hospedado en el Guaraní Esplendor (muy buenos anfitriones, sobre todo don José, uno de los señores que siempre me ayudó con el taxi o a indicarme direcciones y lugares). Es de los hoteles emblemáticos e históricos de la ciudad, como un Tequendama, también ubicado en pleno centro. Esta parte de Asunción es ambigua, tiene partes dejadas y sin intervención alguna; aunque tiene la otra cara, por los alrededores de la casa presidencial, como en todas las capitales (bonita y bien cuidada).
No hay semáforos en gran parte de la ciudad; pero en el tiempo que estuve no vi ni un solo accidente o trancón. -Aunque me dijeron que en horas picos se arman unos "complicaos"-, dudo que sean peores de los que tenemos en un Av Cali o Autosur, por ejemplo. Es un pueblo, pero con cultura de capital.
No hay semáforos en gran parte de la ciudad; pero en el tiempo que estuve no vi ni un solo accidente o trancón. -Aunque me dijeron que en horas picos se arman unos "complicaos"-, dudo que sean peores de los que tenemos en un Av Cali o Autosur, por ejemplo. Es un pueblo, pero con cultura de capital.
2. Hace rato no convivía con una humedad tan hostigante, de esas que no te sueltan y no te dejan respirar. La alta temperatura, que ascendía hasta los 40 grados entre las 5, 6 y 7 de la tarde (oscurece a las 8 p.m. por el verano); me acordaba a Barranquilla tipo 1 y 3 p.m. La poca brisa que soplaba, venía con fuego. Hice el símil con la capital del Atlántico, y tiene el parecido por estar entre espacios donde corre poca brisa y está llena de harta arborización. Aunque en infraestructura se parece mucho a Cali, con casas y edificios viejos.
3. Capital futbolera. Sentí ese agrado cada vez que cogía un taxi, aunque no son tan charladores como los taxistas colombianos, pero a muchos se les notaba el interés por el fútbol.
"¿Vos le vas a Cerro?", fue de entrada la pregunta que tuve al sentarme en un taxi que tenía como 50 grados de sensación, y ni una pizca de aire condicionado, -allá son contados los que usan aire y la mayoría son taxis antiguos-. Algo sudado le respondo: "no soy de aquí, pero me gusta el fútbol".
Apenas me sintió el acento, sentenció: "Colombiano, ¿no?" Sí, le respondí. ¿Del América de Cali?, me volvió a preguntar por medio del retrovisor. Me imagino que lo dijo por Roberto Cabañas, exjugador paraguayo que hizo gran campaña con la 'mechita'. Le dije: "Soy del Junior de Barranquilla". Sin titubeos dice: "¡Ah! El del Pibe y Bacca que ahora está en Milan". "Ese mismo", le volví a responder. Lo extraño es que no mencionó a su compatriota 'Búfalo' Ovelar, a quien le mencioné, y lo recordó con regular paso por Cerro Porteño, club del que es hincha el taxista, y también su mismo nombre, Roberto. "Deberían tenerlo en cuenta para la Selección, está haciendo gran campaña en Colombia", le aconsejé.
Apenas me sintió el acento, sentenció: "Colombiano, ¿no?" Sí, le respondí. ¿Del América de Cali?, me volvió a preguntar por medio del retrovisor. Me imagino que lo dijo por Roberto Cabañas, exjugador paraguayo que hizo gran campaña con la 'mechita'. Le dije: "Soy del Junior de Barranquilla". Sin titubeos dice: "¡Ah! El del Pibe y Bacca que ahora está en Milan". "Ese mismo", le volví a responder. Lo extraño es que no mencionó a su compatriota 'Búfalo' Ovelar, a quien le mencioné, y lo recordó con regular paso por Cerro Porteño, club del que es hincha el taxista, y también su mismo nombre, Roberto. "Deberían tenerlo en cuenta para la Selección, está haciendo gran campaña en Colombia", le aconsejé.
Después de poner andar el taxímetro -el cual inicia marcando 5000 guaraníes, unos 2500 pesos colombianos-, le pregunté si había partido en el Defensores del Chaco -el estadio histórico de Paraguay-. Me dijo, "claro, Guaraní juega el jueves su paso a la fase de Grupos de la Libertadores"; era un martes. El trayecto fue corto, marcó 20.000 gs, poco más de 9000 cop. Así terminó una de las tantas conversaciones de fútbol que tuve con taxistas paraguayos, que en su mayoría son mayores de 40 años.
4. Ese mismo jueves fui al estadio, por invitación de Salvador, periodista reconocido en Paraguay, quien ha estado al lado del fútbol por más de 20 años. Como en todos los de Suramérica hay barras bravas con los mismos cánticos de siempre. Al final una eliminación del club paraguayo, que dejó a centenares de hinchas afuera esperando a los jugadores y directivos con el famoso cántico: "que se vayan todos, que no quede ni uno solo".
Pero lo anecdótico ese día me pasó en el entretiempo. Fui a comprar algo de comer, antes había probado empanadas típicas en un restaurante, y nuevamente opté por una; doble queso. Lo raro es que todo lo sirven con pan, sí, o sea la empanada aparte y el pan ahí al lado; tienes que abrir el pan y meter la empanada, algo entre basto y curioso, obviamente dejé el pan. A la señora del puesto le dije: "en Colombia este pan se moja con el chocolate en el desayuno". Ella sonríe y me dice: "el pan queda con todo", no estuve tan de acuerdo, pero bueno son costumbres. Eso sí, aparte del pan blandito, el mate es la bebida por tradición; a todo lado, de día y de noche, no puede faltar para acompañar cualquier comida.
5. Esa misma noche al finalizar el partido, uno de los compañeros del periodista que me invitó, se ofreció a llevarme hasta el hotel. Jota Gómez, quien terminó siendo exjugador de Atlético Bucaramanga, y que es gran amigo de Orlando el 'Fantasma' Ballestero. Él, muy agradecido de Colombia, me contó la historia de la Guerra de la Triple Alianza (1864) y del por qué los colombianos son tan bien recibidos en Paraguay. En esa batalla que confabulaba a Brasil, Uruguay y Argentina contra los guaraníes, que luchaban por el gran territorio paraguayo, surgió un dictamen por parte Eustogio Salgar, político/militar colombiano, al ofrecer formalmente a los paraguayos que "si, por efectos de la guerra Paraguay desapareciese, ellos tendrían estatus de colombiano". He ahí el agradecimiento para con nosotros. Un dato no menor para tener en cuenta.
6. Cultura paraguaya. Entre los periodistas que conocí, uruguayos, argentinos y los mismos paraguayos, todos coinciden con el mismo gusto musical. La cumbia villera, es el poder del Cono Sur. En una de las dos salidas que tuve, en el Paseo Carmelitas, que es como decir la Zona T de Bogotá, la rumba empieza desde las 2 a.m. y está cubierta por cientos de bares y pub. Entre electrónica, reguetón y uno que otra bachata/merengue se mueve el ambiente, eso sí, el máster se lo lleva la cumbia, que a todas las canciones de cualquier género las convierten, haciéndoles su respectiva remasterización con este ritmo 'argentenizado'.
La rumba sale hasta barata. Cerveza extranjera entre los 10 mil y 15 mil gs (promedio: 7 mil pesos colombianos). Y un trago de whisky, que no es un shot, sino un vaso con hielo bien servido, 20 mil gs (10 mil pesos mas o menos), hagan la comparación.
Un punto negativo: es permitido fumar dentro de los bares. Ya se imaginarán el olor impregnado tras llegar al hotel, me sentía en la época universitaria en plena 51 de Bogotá, siete años atrás.
7. El último día lo pasé en le ciclovía de Asunción. En plena AV. Costanera, como decir la Séptima, pero con río y un gran paisaje. Esta también comunica con la casa presidencial, (Palacio López), y tiene gran afluencia de público en pleno domingo. El caso particular que me encontré fue la diversidad cultura en poco espacio y sin ningún tipo de juzgamiento o problema. En una acera había un grupo de pastores predicando con sus seguidores, y a escasos metros jóvenes entre 15 y 20 años soyándose al ritmo de la electrónica. Eso sí, solo agua y gaseosas, nada de alcohol o drogas. Al lado, la vía llena de familias montando bicicleta, patines, monopatín, y con sus mascotas, todos al son de 38 grados.
Muy agradecido por esta oportunidad y de conocer personas versátiles y con distintos pensamientos, que al final es lo que más nutre el alma. Gracias Paraguay.









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