Por un momento hagamos un
‘Pare’, de esos que ignoran los carros, motos, o cualquier vehículo en cada
esquina de las ciudades grandes del país, en este caso de Bogotá.
¿Por qué les digo que hagamos un pare? Solo póngase a pensar
qué tanta cultura tiene usted para asumir un rol de un ciudadano verdadero.
¿Deja salir antes de subirse a un TransMilenio?, ¿Cede la silla, así sea azul,
roja o de cualquier color a la persona que de verdad la necesita? ¿Es tolerante
frente a situaciones que lo irritan o incomodan en espacios como en un bus, en
este caso los de TransMileneo? Y si tiene afán, ¿usa
su derecha cuando va caminando?
Son tantos interrogantes que a la hora de escribir estos
párrafos, (que le pueden parecer hasta idiotas), quizá termine ayudándolo a
reflexionar o le transmitan un sentido crítico frente a un problema que sufre
la sociedad, debido a las mismas torpezas que cometen sus habitantes por falta
de civismo, tolerancia o simplemente sentido común.
Los invito a leer algunas experiencias, solo en
TransMilenio, que estoy seguro a más de uno le ha pasado. Las escribo no solo
para rememorarlas, sino para que las analice, tome una pausa y concluya que hace
o no parte del selecto grupo de idiotas.
Antes veamos una
simple definición de estos individuos:
La famosa Wikipedia, la
que a muchos nos ha salvado en esos momentos de mediocridad insuperables, me
arroja lo siguiente sobre el despectivo, ofensivo y, hasta sincero término de idiota. Empezó
usándose para un ciudadano privado y
egoísta que no se preocupaba de los asuntos públicos. En latín, la
palabra idiota (una persona normal y corriente) precedió al término del latín
tardío que significa «persona sin
educación» o «ignorante».
Lo que subrayo es a lo que realmente quiero llegar con las
situaciones que pasan a diario en una ciudad, como Bogotá, que hoy es intratable y caótica. Lo de ser importaculista con los asuntos
públicos es muy común. Ahora, solo describiré lo que pasa TODOS los días en
TransMileneo, en donde se ve y se aglomera una gran cantidad de idiotas.
Desde lejos se alcanza a ver la fila. Tiene unos 300 m aproximadamente. Unos supondrían que es
para entrar a una iglesia cristiana, o para que lo atiendan en el
Sisben o para hacer alguna vuelta en un banco en los primeros días del mes, pero no.
Es solo para llegar e ingresar a una estación.
Dentro del tumulto están metidos, sí, lo idiotas-quizá en este momento se esté imaginando a cuales me refiero-. Bueno, cuando usted se dirige para su trabajo o estudio, bien sea por la mañana, o para la casa en la noche (hora pico) después de la jornada matutina, estos personajes hacen lo posible por obstaculizar y entorpecer su camino. Eso súmele el pésimo servicio del sistema, que aumenta más el estrés y retraso para llegar a su destino. Vea un claro ejemplo: (Desespero,tumultos y empujones: el día a día en TransMilenio)
Estos personajes empiezan a empujar, como si quisieran volar para llegar primero o la fácil, colarse. Esto traduce: falta de cultura.
Dentro del tumulto están metidos, sí, lo idiotas-quizá en este momento se esté imaginando a cuales me refiero-. Bueno, cuando usted se dirige para su trabajo o estudio, bien sea por la mañana, o para la casa en la noche (hora pico) después de la jornada matutina, estos personajes hacen lo posible por obstaculizar y entorpecer su camino. Eso súmele el pésimo servicio del sistema, que aumenta más el estrés y retraso para llegar a su destino. Vea un claro ejemplo: (Desespero,tumultos y empujones: el día a día en TransMilenio)
Estos personajes empiezan a empujar, como si quisieran volar para llegar primero o la fácil, colarse. Esto traduce: falta de cultura.
Caso similar pasa cuando uno está intentando ingresar al
articulado. Empujan y agreden para lograr el objetivo: una silla. La desorganización del servicio también da al traste para que varias rutas paren en un mismo vagón. Es por eso que muchos de los que están de primeras en la fila se quedan quietos (algunos ni dan permiso), porque el articulado que llega no les sirve. A eso súmele los que aprovechan (ratas) para robar, con el método efectivo de chalequear.
Ahora, ¿pelearse por un puesto? ¡Hasta donde hemos
llegado! Si por lo menos tuviéramos un poco de civismo, de tolerancia,
dejaríamos a los que de verdad necesitan un puesto. También sé que muchos deben
hacer recorridos largos para llegar a casa y querrán dormirse en una de esas
sillas duras y resbaladizas después de una jornada desgastante, pero ¿pelearse
por sentarse? Piénselo, no se mate por cuestiones que solo lo vuelven y lo
hacen ver como un idiota.
Por último. Es usted, el ciudadano de a pie, quien se encargará de mejorar este de transporte. Sabemos que hay mucho idiota que no tiene cultura, también hay mucho ladrón el cual se aprovecha de la situación e igualmente, que TransMilenio es pobre en infraestructura y mediocre en su servicio. Pero empiece por cambiar su forma de actuar frente a esta problemática y verá que tendrá al menos comodidad y seguridad a la hora de subirse a un articulado o entrar a una estación. Le aseguro que siendo tolerante o paciente se evitará peleas que puedan terminar en alguna muerte o catástrofe. Cambiando, el idiota se extinguirá.
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