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Baje a Medellín, pues…


Las últimas  dos veces que vine a Medellín fueron de trabajo. Poco disfruté. Otra más cuando tenía 10 años y la verdad recuerdo poco. Pero esta última experiencia, aunque de 4 días, resultó atractiva, sabiendo que quedaron en el tintero varios lugares por conocer y cosas por hacer.


Donde trabajo actualmente me siento muy cómodo, pero no dudaría en trasladarme si me saliera una mejor alternativa allá. El cambio de aire caería muy bien. Sin duda alguna el clima es uno de los factores primordiales  por el cual cambiaría de ciudad. 

En la tan bien llamada “Eterna Primavera”, aunque debo decir que hay tardes en las que superó los 30 grados,  se camina sin estrés y siempre hay una cara amable a disposición. Soy fiel creyente de que si en un entorno hay buen clima, se vive feliz  y habrá mayor productividad. Todo será agradable.

La cultura, uno de los puntos claves en una urbe, independientemente si es capital o no, es la carta de presentación de esta ciudad. Este factor, sin esconder obviamente los problemas de delincuencia y lo que dejó la época negra del narcotráfico en Medellín (que aún hay secuelas), sus habitantes tienen identidad y el civismo lo transmiten en las calles.

¿Se han preguntado por qué un medellinense saca pecho por su ciudad? Sencillo, tiene sentido de pertenencia, hace respetar lo que es suyo. La ciudad se ve agradable, dan ganas de caminarla. No hay huecos en las carreteras (me dicen que si hay, pero no vi ni uno y estuve en varios sectores). La basura es nula. 

Soy barranquillero, y a veces me da pena ajena cuando en algunos barrios  y vías principales de la capital del Atlántico, veo escombros y muchos residuos. Una imagen desagradable. 



La comparación la hago más como un llamado de atención para estas bellezas que se hacen llamar políticos, principalmente en la costa, en donde los corruptos abundan más que cualquier otra especie.  Dos ejemplos. 1. En barrios populares de Medellín las calles están pavimentadas; ¡hasta tienen escaleras eléctricas! En la costa muchos de estos sectores de bajos recursos solo pueden contar con piso en la sala. 

Y 2. Del que vengo hablando hace mucho tiempo. El alrededor del estadio o más bien de la unidad deportiva Atanasio Giradot se nota el trabajo de, no solo los alcaldes que han pasado, sino de su gente como tal. Se disfruta de un buen recorrido, sin contaminación y un diseño apropiado para el sector. Hay casetas exclusivas para la venta ambulante. Todo lo contrario pasa en los alrededores del Metropolitano de Barranquilla, han estado por muchos años en mal estado, hasta hace poco se mosquearon por querer maquillarlo, pero aún se sigue viendo feo para los visitantes. Desorden y poca coloboración de los habitantes para mantenerla limpia. El comercio informal abunda y no hay una organización para ello. Deben aprovechar junto al velódromo para hacer un gran complejo.



De las varias rutas que hicimos con mi hermano, un conductor de Uber nos acompañó en la mayoría, terminó siendo el ‘parcero’ en este periplo paisa. Varias anécdotas e historias contó.

Cuando nos llevó hasta la zona del Parque de las Luces, en el centro, cerca al Centro Administrativo de Alpujarra, nos dijo: “En todo lado los políticos roban, acá también. Lo único que uno pide es que por lo menos terminen las obras para andar bien”.  Y sí, tienen una gran infraestructura con vías amplias y esperan que la ruta por el Río Medellín, obra que sigue generando controversia por ambientalistas, sea de gran ayuda para la comunidad, “porque tiene más reversa un avión para que no la hagan”, concluyó Johan, al mando del volante de una Duster.

También tiró un dardo frente a un político, de quien no recuerda el nombre, cuando cruzamos el Complejo Deportivo Atanasio Girardot: “Si ve esa torre alta. Dizque es para jugar ajedrez. Ese man nos creyó huevones , ¿si o qué?”, aseveró en medio de la carcajada que soltamos. 


Medellín cuenta con el puente intraurbano más grande del país (llamado la 4 Sur). Tiene 580 metros de longitud y 40,5 metros de ancho. ¡Es una bestia! Johan siguió contándonos: “En este puente hasta graban videos de reguetón”. Y sí, tiene pinta del puente de San Francisco en Estados Unidos, guardando las proporciones. 

 

Actualmente se vive por todos los lados la “Cultura Metro”, iniciativa por parte de la alcaldía local y la cual tiene como principios el respeto por la fila, no colarse,  no pasar la línea amarilla, no a la venta ambulante y la prevención de robos dentro del sistema. No niego que cuando subí al Metro, tuve la misma prevención cuando subo a un TransMilenio: el estar viendo quién está a mi lado por si me van a robar,  no sacar el celular y desconfiar de todo.  

Jackeline, amiga de mi hermano y quien nos acompañó hacer la ruta por el Metro, nos iba indicando cómo se llamaban los barrios y sectores por donde pasábamos. Tiene en promedio unos 35 años y vive en Medellín. No dudé en preguntarle: “¿En el metro atracan seguido?”. Ella me respondió con un contundente: “¡no!”. Y siguió, “No falta el que hacen cosquilleo y te saca el celular o la billetera, pero a quien vean en eso, lo sacan. Es muy raro. Es que acá ni pueden vender cosas y menos sentarse en el piso; enseguida te paran”. 




¿Por qué no implementar esta cultura en Bogotá? Hay muchas iniciativas, que desde antes al gobierno de Petro se viene haciendo y ahora con la Bogotá Humana se busca con el “Súmate, sé 1+”, pero desde que se impuso la venta ambulante dentro de TransMilenio creció el porcentaje en atracos. Como lo hemos visto, ya se suben hasta 10 personas a robar a un mismo articulado. 

En el Metro, por su parte, la fuerza pública está muy pendiente, y el servicio, como un "Amigo Metro", es muy eficaz y atento. 

La principal cuota para prevenir desórdenes, robos y hasta accidentes, es la sensibilización y civismo de la misma comunidad. Lógico, en la capital hay el doble de la población, pero no crean en Medellín se ve mucha gente y el Metro también vive lleno. La verdadera solución empieza por nosotros mismos. Empecemos por acabar el malacostumbrado hábito del “ser más abeja”, y todas las ciudades tendrán otra cara, empezando por la capital.  

Medellín tendrá sus problemas como todas las ciudades de Latinoamérica, pero sin duda hoy es la mejor para vivir en el país. ¡Hay muchos extranjeros! Con uno tuve una mínima charla. En mi tímido inglés le pregunté: what do you think about Medellín? (¿Qué piensas de Medellín?) A lo que me respondió: “Is a beautiful city with many places to visit, and the weather is amazing” (Es una hermosa ciudad con muchos lugares para visitar y su clima es increíble). Aunque creo que le faltó decirme que muchos de ellos llegan a Medellín por la belleza de la mujer antioqueña, sin duda. 

Y sí, son varios sitios turísticos que hay para conocer, no solo en la ciudad, sino en los pueblos aledaños. Me quedé corto.  Seguro regresaré.




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