Haré énfasis en la organización, logística, sanidad y despliegue, entre otro puntos, en torno al estadio Metropolitano, casa de la Selección para las Eliminatorias. Soho hace pocos días sacó un artículo sobre Barranquilla en el que expone 15 puntos sobre el por qué no es bueno ir a ver a la Selección, jugando de local. Algunos puntos son ciertos, y otros, aunque exagerados, no solo se presentan en la capital del Atlántico, también en todas las ciudades del país, incluyendo la capital. Caso los revendedores (que es el lunar número uno en la organización, los vendedores ambulantes también están en todos lados y ni hablar si llueve, hace dos días cayó un aguacero en Bogotá que la dejó colapsada e inundada).
Barranquilla fue escogida como sede, no solo por tener el estadio más grande del país, sino por el ambiente que contagia y arropa a los integrantes de la tricolor, que en su momento lo hicieron saber. ‘Curramba’ tiene un toque especial y es que vive el fútbol de otra manera, que la diferencia de otras ciudades del país. Eso sin contar que es la sede que ha brindado la clasificación a 4 de los 5 mundiales que ha participado la tricolor. Pero no son suficientes estos comodines. La casa de la Selección o, en este caso el Metropolitano, debe estar a la altura de los escenarios élites del mundo, brindando comodidad a sus visitantes que pagan un alto costo en entradas (la mayoría en reventa).
El ‘Metro’ necesita una mejor intervención, que no sea a medias, como pasó en su momento con la pista atlética que tuvo retrasos (más de 3 años, desde el 2010) y sobrecostos. También, no basta la inversión de 200 millones de pesos que le hicieron previa al inicio de las Eliminatorias a Rusia 2018, con algunas reparaciones en los camerinos, banco de suplentes, sector de prensa, y alguno que otro maquillaje del estadio, pero no es suficiente. Se necesita un cambio más radical en muchos aspectos como organización, fachada (no solo un simple maquillaje), salubridad, logística, entre otros aspectos que encontré antes, durante y después del partido frente a Argentina que es tipo A.
1. Antes de aterrizar al Roberto Meléndez, me encontré con filas extensas (algo normal para un evento de semejante envergadura). Lo que no era normal fue el orden y la cantidad de horas que tocaba esperar para ingresar. Muchos colándose, no atacaban la poca señalización que había implementado la Policía, que fue precaria, generando avalanchas humanas que más de una de las vallas habilitadas fueron tumbadas en los ingresos, dejando discusiones y peleas. Y era obvio, todos queríamos llegar al inicio del partido. Fue fatal.
2. La logística que contrató la FCF para los partidos de local (911), no hace bien su trabajo. Hay poco personal para darle orden a tantos visitantes (que en su mayoría son de otras regiones del país). Estos juegos convocan a más de 100 mil personas alrededor del estadio (incluyendo vendedores ambulantes, que abundan, curiosos, revendedores, los asistentes con boleta y los que no tenía el papel para entrar), por lo que la movilidad en el sector de la calle Murillo y la Circunvalar se vuelve imposible de transitar (también pasa cuando Junior juega en finales o partidos que convoca harto público). Adicional, los buses que traen turistas se parquean cerca y obstaculizan las vías, trayendo trancones. Hay que acotar que el parqueadero del estadio no alcanza a suplir la demanda, por lo que se debe hacer una reestructuración en ese sector.
3. Es urgente la pavimentación de varias partes en las afueras del estadio. Ejemplos como El Campín o el Atanasio Girardot hay que replicarlos con sus adoquines, para brindar mayor comodidad, orden en el escenario y evitar que cuando llueva no se llena de charcos y barro. Al mejorar esto le da un mejor semblante a los visitantes y turistas.
4. Baños en mal estado. ¿Cómo es posible que los hinchas hagan sus necesidades (en este caso orinar) casi pegados uno al lado en un mismo desemboque u “orinar gigante”? Es muy desagradable. Las filas eternas para entrar también. Es normal que se presenten caos con más de 40 mil almas adentro, pero no hay quien organice. Mano dura para la higiene en ese punto.
5. A lo anterior se le suma la venta dentro del estadio. Muchos vendedores (no todos), a veces manipulan el dinero con la entrega de los productos (comida) que se compran. Su local está en malas condiciones de sanidad, por lo que no es tan seguro la de la misma. Adicionalmente, la variedad es poca (muchos fritos) aunque muchos son ricos (caso de la butifarra), hay que tener otros productos en venta para satisfacer a otros asistentes, recuerden que la mayoría que llegan al estadio son más de afuera que de Barranquilla.
6. No hay respeto por la silla. El mayor desorden, antes de mencionar estos puntos, es la logística, no solo a la hora de comprar la boleta que fue desastrosa por parte de Ticketshop, (empresa que ganó licitación para comercializar las entradas en estas Eliminatorias), también en la ubicación y el respeto por la silla que le tocó. La numeración en las boletas no sirve para nada. 911 (empresa de logística) y la Policía no acatan y no hacen prevalecer ese derecho. Por eso también crece el desorden y peleas dentro de las tribunas.
Bonus track:
· Un llamado para Alex Char, alcalde electo en Barranquilla. En su primer mandato (2008-2011) le dio otra cara a la ciudad. Implementó varias estrategias para mejorar la imagen, e inclusive, desde que se inauguró el Metropolitano (1986), no había alguien que le metiera la mano al estadio. Char fue el primer alcalde que se preocupó en sus mejoras. (Hoy se ven cambios como el complejo deportivo que acompaña al escenario y sumado a esto el Transmetro). Es por eso, que para este segundo mando, le hago un llamado para que se trabaje en un nuevo cambio al máximo escenario de los atlanticenses. TODO EL MUNDO pone los ojos cuando juega Colombia y es vital hacer estas adecuaciones. A esto sumado la infraestructura de la ciudad a la que no es ajena a inversiones (tener en cuenta que se hará el nuevo complejo de la Selección), para un mejor desplazamiento y bienestar de los turistas.
· Otro llamado, que va en conjunto con el alcalde, es para la Policía. Debe existir un mayor control con la venta de licor fuera y adentro del estadio. En la historia del Metropolitano, siempre se ha vendido cerveza, para partidos de Junior casi o nunca hay problemas con esto, pero cuando juega la Selección, se congrega más personas de otras ciudades y que son hinchas de distintos equipos. Esto influye en el comportamiento en el ingreso, el durante y el después de los partidos. Un ejemplo claro son las riñas que se han presentando hasta en el exterior entre vándalos. Para evitar, se debe hacer un despliegue, caso similar como pasa en El Campín, que con mayor rigor prohíben la venta y consumo hasta en los establecimientos que estén cerca o en la misma localidad donde se encuentra el estadio.
· No pretendo cuestionar un posible cambio de sede. No, por el contrario, estas críticas constructivas las hago con el fin de lograr un mejoramiento a un escenario y a una ciudad que nunca le ha hecho el feo a la Selección y que gracias a su apoyo y su forma de vivir el fútbol, arropa y brinda un plus que en otros lados no se ve.
@noniruben
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