Ponga atención a los siguientes titulares: “James se separó de Daniela”, “Andrea Guerrero presenta noticias borracha en el Mundial” y, este último que está en boca de todos en los últimos días, “Teo pudrió todo”. Seguramente usted los vio en las redes. Seguramente los compartió. Seguramente los debatió en WhatsApp y seguramente los creyó. Pero, ¿se hizo algún cuestionamiento sobre estos? ¿Es verdad lo que se dice? ¿Qué ganamos en saber la vida privada de cualquier persona?
El punto de análisis en esta entrada es cómo nos sumergimos en el afán del clic, en este caso, con los titulares en materia de periodismo deportivo. Un consumismo radical por el chisme, la piquiña de difamar, el qué dirán, o el será; todas estas escenas que el amarillismo, basado en la premisa de que lo morboso de la humanidad vende, les pone sobre la mesa a una sociedad imberbe de encontrar contenidos de valor y que en muchas ocasiones le cree más a un “cara a cara” de Protagonistas de Novela.
¿Qué hay detrás de un clic? Mucho. Póngale atención, solo por exponerles un ejemplo. A un colega le ofrecieron trabajo para escribir en un reconocido portal web deportivo. Su misión era generar cierto número de notas al día sobre varios equipos del FPC. Sin embargo, al cabo de dos meses, tiempo que le dieron de prueba, el tráfico no era bueno en sus notas, teniendo en cuenta que sus enfoques eran de una gran investigación (con lo jodido que es investigar hoy, teniendo en cuenta que ya no se sale de las 4 paredes de la oficina) y buenas fuentes de información. De igual forma, esto no sirvió para firmar contrato y cumplir con el objetivo que le trazó su jefe: ¡Cumplir con visitas! ¡Tráfico a la página! O sea: ¡Clics! Sin importar como fuera. Como ese mismo colega me dijo tiempo después: “valió verga el periodismo”.
Muchos ya asumimos la era digital. Otros, en cambio, aún les queda complejo llevarla en sus vidas. Sin embargo, poco a poco se van acercando, meticulosamente, a este entorno que te sumerge en varias escenas, que en su mayoría, son buenas y necesarias para saber interpretar el qué, cuándo, dónde y por qué del clic. Pasa con las empresas, que muchas, tampoco, han sabido cambiar su modelo de negocio y siguen deambulando por lo ambiguo. Igualmente pasa con los padres de familia, quienes poco a poco, van aprendiendo a cómo se postea en Facebook. Pero, ¿somos ajenos a la ética y a la responsabilidad de la información por haber llegado la globalización?
Volviendo a los tres titulares que les mencioné al principio. Cada uno tiene su connotación, que desde luego, las redes sociales de estos mismos personajes involucrados, tienen mucho que ver. Caso James y su exesposa, quienes hasta sacaron un comunicado (como si fueran una empresa) confirmando la noticia, sin embargo siguen dando lora con el tema de un “amor ruso” del 10 de la Selección. Andrea Guerrero, periodista ella, y a quien también en su mismo entorno la acabaron con: “presentando borracha en el Mundial”, tiempo después ella misma demandó por calumnia a medios por esa versión, sabiendo que en ese momento estaba embarazada y casi pierde a su hija. Y ahora, caso Teo. Ya hasta dos involucrados (James Sánchez, jugador de Junior y su exesposa), empezaron trámites judiciales a esos mismos portales que difundieron todo ese supuesto lío de faldas en el que rodea al delantero de Junior y de Selección, quien siempre ha sido noticia más por sus temas personales que por su buen fútbol. Todos temas personales, pero que en realidad no nos debe interesar. Vida privada, punto.
Con todo esto el periodismo dónde queda: ¿en el clic? ¿En ese objetivo trazado que impuso el jefe a mi colega? ¿Qué ganan con generar este tipo de contenido tan banal? ¿Quién audita o vigila esto?
Es una pena que grandes medios caigan en eso, pero mientras los mismos inversores, marcas y distintos entes busquen publicidad y paguen a estos medios, sin importar el contenido que publican, no pasará nada. Seguirán vendiendo y publicando cualquier porquería, que a eso también le dan clic.
Bonus track
“El cambio de modelo de negocio en los medios de comunicación (el paso del papel a internet), ha afectado también a su contenido. La obsesión por obtener el mayor número de visitas ha propiciado que se hayan difuminado muchas líneas rojas -éticas y de buen gusto-. Esta desorientación está siendo hábilmente utilizada por fenómenos como el terrorismo yihadista -consciente de que el espectáculo de la muerte vende en Occidente”. Susana Gaviña, periodista de ABC de España, en su artículo sobre “La guerra del clic ha nutrido el Yihadismo”
@noniruben

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