Les confieso. Después de terminar ese mediocre partido (los
primeros 15 minutos fueron aceptables) frente a Perú, sentí que Colombia ya
estaba eliminada. Quedé con esa sensación como cuando masticas de esos chicles que el sabor les dura un minuto. Así como la cara de James cuando Néstor Pitana pitó el final. Así, aburrido.
En el fútbol, como en la vida, depender de otros para lograr algo
es de mediocres o es incapacidad. Así de sencillo. Pero en el fútbol hay
oportunidades, como en la vida, y en este caso Colombia salió
premiada.
Sí, Brasil, la misma con la con la que últimamente tenemos un
rivalidad extra futbolística, ganó con profesionalismo y le dio vida a
Colombia, demostrando, dentro del marco de esta copa, que ven por sus propios ojos. No esperan de nadie y no les interesa generar discordia contra nosotros. Un mensaje claro: son pentacampeones del mundo, ¿nosotros?
Muchos pensaron que los brasileños y venezolanos “cuadraron
para empatar”, para pasar ambos. Y no; Brasil, sin Neymar, venció. La gran mayoría festejó esa
victoria como si fuera propia en medio del sarcasmo, los memes y el folklor que
nos caracteriza. Obvio, Colombia sigue de pie, pero la verdad, desde mi perspectiva, en vez de
celebrar quedé con un sinsabor. No me gusta ganar o clasificar dependiendo
de algo o de alguien. Incluso, clasificar como “segundo mejor tercero” me disgusta. Pero bueno, las reglas de este torneo son así y tampoco digo: "no juegue o denle el pase a otro".
Se viene Argentina. Rival que se pudo evitar ganando
(se clasificaba segundo y se enfrentaba a Bolivia), pero no fue así. Ahora la
realidad es distinta y quiero analizar varios puntos previo al juego frente a
la subcampeona del mundo.
1.
¿Ustedes creen que venir de equipos grandes pesa a
la hora de jugar en una selección o en una copa como estas? Para mi es carreta.
Un claro ejemplo de esto son James y
Cuadrado. Eso sin sumar el bajo nivel de Falcao. Pero los dos primeros no han
tenido esa chispa que mantuvo a Colombia en la cumbre del pasado Mundial. Es
más, Jeison Murillo (el único que ha marcado gol) y Carlos Sánchez, los más regulares
hasta el momento, vienen de jugar en equipos de media tabla para abajo tanto en
España como en Inglaterra.
2.
El “10” debe coger el equipo y montárselo en el
hombro. Eso no hace James. Ya van tres partidos y ni una sola asistencia de gol
o alguna anotación. Un solo reflejo del mal momento de James es ver más a Teófilo
en esa función, jugador que tiene esa cualidad. Muy bien lo dijo el Pibe, “me comparan con
James, pero somos distintos”. Y sí, Valderrama hasta enfermo ganaba partidos
solo. En esta copa al cucuteño le falta esa gallardía. Hasta el momento solo lo he visto como protagonista de las cámaras, diciendo: "jugamos mal", "no critiquen tanto y apoyen", "nos sentimos solos". Es bueno ser autocríticos, pero la verdad algo pasa.
3.
Frente a Argentina hay tres bajas; Carlos
Sánchez, Edwin Valencia, por lesión, y Carlos Bacca. Este último se puede suplir,
pero los dos primeros está en veremos. Mi pregunta ante esto es, ¿se hizo una
buena selección de jugadores? ¿Para qué se llevó a Muriel cuando apenas Jackson
tiene máximo 25 minutos de chance? O a Darwin Andrade, que no lo usan y en su lugar ponen a Arias o Zúñiga por la izquierda, siendo derechos. Ahí se
pecó porque no se llevaron más volantes. Claro, nadie contaba con las lesiones de
Aguilar y Guarín, pero por lo menos un jugador más de marca se necesitaba. Solo está Alex Mejía, nadie más en esa
posición. ¿Quién lo debe acompañar? Pedro Franco ya ha jugado ahí, quizá sea un opción. Tarea para Pékerman en
esta semana.
Bonus track:
-Tenemos goleadores en todos lados. Pero solo se ha marcado
un gol en tres partidos. ¡Y es de un central!
-El juego no convence. Colombia tiene una nueva oportunidad. Al frente tendrán a
Argentina, un rival para agrandarse como con Brasil. Ganar se puede, pero
a veces, en el fútbol, no solo se vence con ganas. Se necesita de tacto, de enchufarse, de demostrar por qué los equipos grandes preguntan por colombianos. Eso nos falta.

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