Siempre van a existir críticas por cualquier iniciativa. El #díasincarro siempre las tiene y más ahora que se hace seguido (y sobre todo bajo el mandato de Petro), pero esta actividad en Bogotá la aplaudo porque se piensa en el bienestar general -salud-cambio climático, que muchos lo ven sin importacia por falta de conocimiento o por simple importaculismo-, además de haber tranquilidad y con esto se bajan los índices de intolerancia (no es poca cosa en esta ciudad). No sé si es mi percepción, pero se ven muchas personas sonríendo más de lo normal, aunque el clima también ayudó.
Ante esto quiero concluir ciertos aspectos que seguro son temas de discusión para muchos. Abro el debate con estos puntos:
1. El uso de bicicleta no se debe ver como una obligación, se debe ver como una opción primaria para movilizarse. Sí, que usted tome la determinación: me rinde más, disfruto montarla; sin importar el clima, pero no como queja o coml un "bueno, hagámoslo". Aquí entra un tema y es la concientización de la población. Es obvio, la ciudad es grande y gran parte de la población tiene recorridos que fácilmente en bus tardan 1 hasta 2 horas para llegar. No solo eso, también influyen temas de seguridad y orden que ya conocemos. Pero el primer paso es ver más allá (empezando por el bienestar general) y es un reto para la próxima administración, planificar un mejor sistema de transporte público para que el día sin carro sea más completo.
2. ¿Cómo incentivar al usuario que tiene carro (que viene siendo como el 20 % de la población)? Con buen transporte público. Eficiente y seguro. Tarea nada fácil, pero se puede lograr (sin improvisar, error grave de esta administración). De esta manera, y obviamente, estas mismas personas (muchas de ellas) que para trasladarse a sus trabajos tardan menos (porque viven cerca de sus oficinas) puedan ver la biciccleta como pieza clave para transportarse; como pasa en las grandes urbes. (Hoy no solo Bogotá celebró el día sin carro, fueron más de 1.500 ciudades; dato que no se puede dejar a un lado).
3. Dejar a un lado el tema político sería bueno. Este país, como ya es normal, se espera x o y propuesta para caerle encima, en vez de querer aportar, se destruye: que esta jornada es para beneficiar a los transportadores, que hasta el de bicitaxista gana más, (el comercio pierde, eso sí es cierto), ¡hasta Uber gana más! O sea la queja siempre va a existir. Por un día tampoco hay déficit, se tendrán que corregir temas coyunturales (como es el caso del transporte como punto urgente), pero no se debe acabar una jornada en la que seguramente su hijo le agradecerá en un futuro.
Bonus track: El día sin carro siempre será un gran ejercio. Respira usted, respiran sus hijos, respira la ciudad, respira el mundo. Piense más por el binestar común, que en el particular. Aportemos en vez de destruir. Disfrute por un día de la tranquilidad cuando no hay caos vehicular. Su cuerpo y mente también se lo agradecerán.

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